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De cuando trabajaba en el bus turístico…

Cuando llevaba un par de años trabajando en el Barcelona Bus Turístic, me di cuenta que pasaba por delante de los monumentos más emblemáticos de la ciudad unas 700 veces al año pero, en realidad, no los miraba mucho: empecé a fijarme en ellos y acabé por escribir un libro dedicado a los que fueron mis compañeros de trabajo que, por ciertas tónicas de la empresa, no son valorados ni escuchados como se debiera…

 

Ofrecí el libro a la dirección de la empresa para que lo regalaran en la “cena” de Navidad y me llamaron utópica

Pero cuando ellos quizás crean insultarme, yo me crezco en su ignorancia, en su ceguera, en esa manera de ver a los empleados como una amenaza en lugar de como a un colaborador. 

Ellos se lo pierden porqué, si aún hay alguien que no se haya dado cuenta, las reglas del juego, por fin, creo que han cambiado
Y yo quiero hacer un turismo más sostenible porqué la ciudad y sus ciudadanos lo merecemos; y porqué, como muchos, en las “altas esferas” solo veo incompetentes llenándose los bolsillos mientras otros soñamos con un mundo mejor donde se nos escuche y valore adecuadamente, donde todos podamos vivir de nuestras pasiones. Y si me llaman utópica me da igual…Cada cual cure sus enfermedades…

Si lo más peor del bus turístico es su mala gestión, -algún día ya escribiré más a fondo sobre ello-, lo más entrañable y valioso son las personas que batallan día a día para ofrecer el servicio que pueden: aquell@s que solventan problemas más que crearlos; aquell@s que siempre tienen una sonrisa mañanera; aquell@s con quien trabajar no es trabajar, es dar un agradable paseo por una ciudad exquisitamente paradójica

En la foto, fuera del bus está el “Pixa” y, dentro, Julián, entrañables los dos. ¡Qué grandes los conductores del Turístico! A excepción de algunas “perlillas”, el resto son gente increíble y lo que me gustaba más de mi trabajo era compartir jornada con ell@s. 

A tod@s, 
gracias por todos estos años compartidos…


Como pequeño homenaje, me acordaré hoy de dos de ellos: dos queridísimos Joses…

Lo pongo difícil, hay un montón…pero espero que se reconozcan en la anécdota…

Había una vez, 
dos conductores del turístico…

Algunos conductores de autobús, como todos hacemos en las inercias de nuestros trabajos, automatizan algunas rutinas que luego dan lugar a anécdotas curiosas e inocentes, como aquel par de Joses que finalizaron su jornada de trabajo y compartieron coche para volver a sus casas

Aún con el uniforme de la empresa, se subieron al coche y se incorporaron a la Diagonal…De pronto, en un semáforo, un coche patrulla se les pone al lado y, el copiloto indaga: mira sus camisas a rayas, les sonríe, les saluda y les pregunta si acaban de salir del trabajo…Los conductores, sorprendidos, le devuelven la sonrisa y “afirmativo, sí”: les dicen que acaban de salir y que se dirigen a sus respectivos hogares…

El urbano se despide amablemente y les dice: “Pues venga, que vaya bien la vuelta pero, por favor, quitaros del carril bus que ahora vais con un turismo”. 

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