02 Gen

Annex 2: Cosmogonia_Exercicis. Curs de Mitologia i Cultura Occidental

Al mòdul 2 de l’assignatura de Mitologia Clàssica de la Universitat de Cantabria hi ha 3 exercicis. El primer és una pràctica titulada “Comentario sobre textos de Hesíodo, Apolonio de Rodas y Ovidio“. Es tracta de veure els aspectes similars o contraposats de textos de diferents autors que refereixen a la Cosmogonia grecollatina; el segon exercici és un seminari sobre l’orígen del món que presenta diferentes interpretacions en altres cultures; el tercer i últim, és un test interactiu de 6 preguntes com és habitual al final de cada mòdul.

 

1. Textos d’Hesíode, Apoloni de Rodes i Ovidi
Hesíodo, Teogonía, versos 116-139; 453-459
En primer lugar existió el Caos. Después Gea la de amplio pecho, sede siempre segura de todos los Inmortales que habitan la nevada cumbre del Olimpo. [En el fondo de la tierra de anchos caminos existió el tenebroso Tártaro]. Por último, Eros, el más hermoso entre los dioses inmortales, que afloja los miembros y cautiva de todos los dioses y todos los hombres el corazón y la sensata voluntad en sus pechos.
Del Caos surgieron Érebo y la negra Noche. De la Noche a su vez nacieron el Éter y el Día, a los que alumbró preñada en contacto amoroso con Érebo.
Gea alumbró primera al estrellado Urano con sus mismas proporciones, para que la contuviera por todas partes y ser así sede siempre segura para los felices dioses. También dio a luz a las grandes Montañas, deliciosa morada de diosas, las Ninfas que habitan en los boscosos montes. Ella igualmente parió al estéril piélago de agitadas olas, el Ponto, sin mediar el grato comercio.
Luego, acostada con Urano, alumbró a Océano de profundas corrientes, a Ceo, a Crío, A Hiperión, a Jápeto, a Tea, a Rea, a Temis, a Mnemósine, a Febe de áurea corona y a la amable Tetis. Después de ellos nació el más joven, Cronos, de mente retorcida, el más terrible de los hijos y se llenó de un intenso odio hacia su padre.
Dio a luz además a los Cíclopes de soberbio espíritu.
[…] Rea, entregada a Cronos, tuvo famosos hijos: Histia, Hera de áureas sandalias, el poderoso Hades que reside bajo la tierra con implacable corazón, el resonante Ennosigeo y el prudente Zeus, padre de dioses y hombres, por cuyo trueno tiembla la anchurosa tierra.
HesíodoTeogonía, versos 116-157.
Traducción de A. Pérez Jiménez y A. Martínez Díez. Hesíodo. Obras y fragmentos. Gredos, Madrid, 1978.

Apolonio de Rodas, Argonáuticas, I, 494-511

 
Y a su vez Orfeo sosteniendo la cítara con su mano izquierda ensayaba el canto.
Cantaba cómo la tierra, el cielo y el mar, otrora confundidos entre sí en una forma única, a consecuencia de una discordia funesta se disgregaron cada uno por su lado; y cómo fijada para siempre en el éter tienen su demarcación los astros y los caminos de la luna y del sol; y los montes cómo surgieron y cómo nacieron los ríos sonoros con sus propias ninfas y todos los animales. Cantaba cómo al principio Ofión y la Oceánide Eurínome tenían el dominio del nevado Olimpo; y cómo, ante la fuerza de sus brazos, cedieron su dignidad el uno a Crono, la otra a Rea, y se precipitaron en las olas del Océano. Y aquellos reinaron entonces sobre los Titanes, dioses bienaventurados, mientras Zeus, niño aún, alentando aún espíritu infantil, moraba bajo la gruta Dictea; y los Cíclopes, nacidos de la tierra, no le habían fortalecido aún con el rayo, el trueno y el relámpago; pues éstos confieren a Zeus su gloria.
 Apolonio de Rodas, Argonáuticas. Biblioteca clásica Gredos, Madrid, 1996. Traducción de M. Valverde Sánchez

Ovidio, Metamorfosis, I, 1-80.

 
Es mi deseo exponer las transformaciones de los cuerpos en formas nuevas. Oh dioses, puesto que también vosotros habéis sido autores de tales transformaciones, ayudadme en mi empresa y haced que mi poema discurra sin interrupción desde el principio del mundo hasta la actualidad.
Antes del mar, y de la tierra, y del cielo que todo lo cubre, en toda la extensión del orbe era uno sólo el aspecto que ofrecía la naturaleza. Se la llamó Caos; era una masa confusa y desordenada, no más que un peso inerte y un amontonamiento de gérmenes mal unidos y discordantes. Ningún Titán daba todavía al mundo su luz; tampoco Febe renovaba en su creciente los cuernos recién aparecidos. 
Ni la tierra se encontraba suspendida en medio de los aires que la rodeaban, en equilibrio con su propio peso, ni Anfitrite había extendido todavía sus brazos marcando los confines de la tierra firme. Y por dondequiera que había tierra, había también aire y agua, con lo que ni la tierra era sólida, ni vadeable el agua, ni el aire tenía luz; ningún elemento conservaba su propia figura. Cada uno era un obstáculo para los otros, porque en un solo cuerpo lo frío luchaba con lo caliente, lo húmedo con lo seco, lo blando con lo duro, y con lo desprovisto de peso lo que tenía peso.
A esta contienda puso fin un dios, una naturaleza mejor. Separó, en efecto, del cielo la tierra, y de la tierra las aguas, y apartó el límpido cielo del aire espeso. Y una vez que así despejó estos elementos y los sacó de la masa obscura, asignó a cada uno un lugar distinto y los unió en amigable concordia. La substancia ígnea y sin peso del cielo cóncavo dio un salto y se procuró un lugar en las más altas cimas. Inmediatamente después en peso y situación se encuentra el aire. Más densa que ellos, la tierra arrastró consigo los elementos pesados y se apelmazó por su propia gravedad; y el agua que la rodea ocupó el último lugar y abarcó la parte sólida del mundo.
Una vez que aquel dios, fuera el que fuera, hubo dividido aquella masa, y, una vez dividida, la distribuyó orgánicamente en miembros, empezó por aglomerar la tierra, para lograr que su superficie quedase igualada por todas partes, dándole la figura de un enorme globo. A continuación dispuso que los mares se extendiesen y que se embraveciesen al soplo arrebatado de los vientos y que rodeasen las riberas de la tierra, ciñéndola. Añadió igualmente fuentes, enormes charcas y lagos, y aprisionó en tortuosas márgenes los ríos que se despeñan, de los cuales, según las comarcas, unos son absorbidos por la tierra misma, y otros llegan al mar, en donde, teniendo un espacio de agua más dilatado, hallan anchas riberas en lugar de las limitadas que antes tenían. 
También mandó a los campos extenderse, a las selvas cubrirse de hojas, a los escarpados montes elevarse y a los valles abatirse. Y así como dos zonas dividen por la derecha el cielo, otros dos por la izquierda y en el centro está colocada la quinta, que es la más ardiente, del mismo modo la providencia de aquel Dios dividió la tierra bajo la misma disposición. 
http://es.wikipedia.org/wiki/Las_metamorfosis
La zona del medio es inhabitable a causa de su excesivo calor; las de los dos extremos están siempre endurecidas con el rigor de la nieve y del hielo; pero las otros dos son templadas, con la agradable alternativa de calor y frío. Sobre ellas está el aire, que es tanto más pesado que el fuego, cuanto el peso del agua es más leve que el de la tierra; en él determinó que habitasen las nieblas, las nubes, los truenos, que atemorizan al hombre, y los vientos, que forman el rayo y el granizo. 
Pero el creador del mundo no permitió a éstos enseñorearse a su arbitrio alternativamente de los aires, pues a pesar de tener cada unos sus límites, con muchos trabajo se los contiene para que no destruyan al mundo. ¡Tan grande es la discordia que reina entre estos hermanos! El Euro fijó su asiento en el país de la Aurora, y reina comúnmente hacia la Arabia, la Persia y otros pueblos del oriente. El lucero de Venus y las templadas riberas donde el sol se oculta cupieron por suerte al Céfiro. El espantoso Bóreas ocupó la Escitia y los Siete Triones; la parte opuesta de la tierra se humedece con las constantes nubes que produce el lluvioso Austro. Por encima de todo esto colocó el límpido éter, que carece de peso y no contiene cosa alguna de las terrenas escorias.
Apenas había de este modo distribuido todas las cosas separándolas unas de otras por barreras fijas, cuando los astros, que durante largo tiempo habían estado soportando el agobio de la densa oscuridad, empezaron a resplandecer en toda la extensión del cielo. Y para que ninguna región estuviera desprovista de los seres vivos que le corresponden, los astros y las formas divinas ocuparon el suelo celeste, cayeron en suerte las aguas a los peces brillantes como lugar de habitación, la tierra recibió a las fieras, a las aves el movedizo aire.
Aún se echaba de menos un ser viviente más noble, más dotado de espíritu sublime y que fuese capaz de ejercer dominio sobre los restantes. Así nació el hombre.
OvidioMetamorfosis, I, 1-80
Traducción de A. Ruiz de Elvira. P. Ovidio Nasón. Metamorfosis. Volumen I (Lib I-IV). C.S.I.C. Madrid, 1990 
2. Seminari sobre Cosmogonia comparada
Aquest seminari aprofundeix en la versió cosmogònica d’Hesíode. Aquesta versió té un desenvolupament paral·lel i similar a les tradicions anatòliques i orientals, que s’estableixen en aquest seminari. Primerament, es passa per la tradició grega, després per l’anatòlica, per la mesopotàmica i finalment, per l’hebrea.

http://creadores-de-mitos.blogspot.com.es/2012_02_01_archive.html



Les idees essencials de la versió d’Hesíode:
1. Principi-Caos
2. Gea i Urà tenen fills
3. Un d’ells, Crono, castra a Urà i governa el món. Crono devora als seus fills fins que Rea, la seva esposa, decideix salvar Zeus donant-li a Crono una pedra embolicada en uns bolquers.
4. Arribat a la maduresa, Zeus es revela contra Crono i l’obliga a vomitar tots els altres germans que el seu pare havia anat empassant amb els anys. Amb ells, s’instaura un nou ordre i panteó definitius. 
http://www.docstoc.com/docs/106406486/SUCCESSIONS-Kumarbi-Cycle-v-Hesiods-Theogany-Kumarbi-Both
http://creadores-de-mitos.blogspot.com.es/2011/11/
ullikumi-y-teshub.html
La tradició hitita explica així l’origen del món, amb el mite del Regne Celest:
1. Alalu fou el primer rei dels cels
2. Anu va derrotar Alalu i el va enviar a la Terra
3. Kumarbi, prole d’Alalu, es menja les cuixes i la virilitat d’Anu
4. Kumarbi escup el semen i empassa una pedra de la que neix Tesub, que destrona a Kumarbi. 
 
http://www.uned.es/geo-1-historia
-antigua-universal/SUMERIOS/Pante%F3n_sumerio.htm
A Mesopotàmia, la tradició babilònica, ho explica així: 
1. Abans d’existir el cel i la terra, estaven units Apsu (element masculí de les aigües) i Tiamat (element femení)
2. Tenen fills, entre ells, Anu (Cel), de qui neix Ea amb poders màgics.
3. Apsu vol destruir-los a tots però Ea l’adorm, li talla els tendons i l’encadena. I així Anu es converteix en rei del món.
4. D’Ea neix Marduk, que venç Tiamat i el divideix en el cel i la terra, repartint així els seus membres: de la part superior, el cel, les estrelles i els planetes; de la part inferior, la Terra; dels pits, les muntanyes; i dels ulls, els rius. 
Marduk combat Tiamat http://www.piney.com/Enuma4.html
A la tradició hebrea, s’explica així l’origen del món: 
1. Caos: erm i buit
2. Creació (per un únic déu). Primer dia, la lum; segon, el firmament i separa les aigües; tercer, allò que és sec, la terra; quart, el sol, la lluna i les estrelles; cinquè, animals marins i aus; sisè, animals terrestres i l’home; setè, descansà. 
http://commons.wikimedia.org/wiki/File:Creaci%C3%B3n_de_Ad%C3%A1n_(Miguel_%C3%81ngel).jpg
Conclusions del seminari
La comparació permet comprobar que la tradició hesiòdica té en comú:
1. Amb les tradicions anatòliques i babilòniques, l’existència de successives generacions de déus que es destrueixen per l’exercici del seu poder fins que un posa ordre a l’univers.
2. La concomitància amb la babilònica en l’existència d’un caos originari del que sorgeix el món endreçat.
3. La coincidència en aquest sentit amb la tradició hebraica amb la particularitat que és “un únic déu” el que posa ordre al món. 
Bibliografia del Seminari
Marco Simón, F., Illud tempus. Mito y cosmogonía en el mundo antiguo, Zaragoza, 1988.
Mitología. Mitodos y Leyendas del Mundo. BBVA, Barcelona, 2007.
La Biblia. Hesíodo, Teogonía. Gredos, Madrid, 1997.

 

Deixa un comentari

L'adreça electrònica no es publicarà. Els camps necessaris estan marcats amb *