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5. Conjunto escultórico II_Plaza de Cataluña: la historia de una agonía

A cada lado de la Deessa o Enigma, la Sabiduría y el Trabajo, obra de los hermanos Oslé, que también son artífices de las alegorías en bronce de la Fuente de los Tres Mares de la plaza de España. 

Sabiduría responde a una Atenea griega clásica, alegoría del equilibrio entre la razón y la fuerza física. La diosa doma alcaballo, símbolo del trabajo, que con una pata pisa la serpiente, en este caso, el mal, la ignorancia y, quizás, hasta la vagancia. 
Atenea lleva una victoria o niké en forma de figurita alada. Trabajo representa a un hombre intentando dominar a un caballo. En la mano lleva un martillo. 

En la iconografía clásica, el trabajo era representado por una muralla con un ariete que se abría paso a golpes con el lema “Labor Omnia vincit”. Más adelante, se representó con una figura masculina que realizaba un gran esfuerzo, como la doma del caballo. Para simbolizar el trabajo también se representan hombres con sus atributos de trabajo, como El forjador que veremos luego. 

Otra hornacina contiene Emporion, también de Marès, una mujer con el pecho al descubierto que sostiene una jarra. Del otro lado, Montseny de Jaume Duran. En la última hornacina, Mujer de Borrell i Nicolau, que hace pensar en una versión libre de una “Venus púdica”, que se tapa al salir del baño (en la imagen). 

Al otro lado, Pescador, una alegoria de tradición marítima obra de Josep Tenas. El último grupo escultórico en bronce con pedestal de piedra es Girona, de Antoni Parera. El buey alude a la tradición ganadera de la provincia.

Del lado que da a montaña, encontramos 8 esculturas en piedra. La primera, de Llobregat a Besòs, es Maternidad, de Vicenç Navarro; la segunda, Chica, de Josep Dunyach. Tenía que ser puesta en otro sitio junto a otra escultura del mismo autor titulada Diosa y que era mucho más voluptuosa: representaba a una Venus medio desnuda con una concha en la mano. Se supone que para calmar a los moralistas, se dejó a la chica y se trasladó a la diosa al Parque de la Ciutadella. 


El forjador es una copia en piedra de su original en bronce de 1914. El autor es Josep Llimona. Mujer con niño y flautín, también titulada Maternidad, es obra de Josep Viladomat (en la imagen).

La siguiente es Figura femenina de Enric Casanovas, aprendiz de Llimona que desarrollará un estilo mediterráneo arcaizante. 

Curiosamente, la Juventud de Clarà, esculpida en piedra arenisca, una vez acabada, fue enviada a las Tullerías de París hasta que en 1929 fue colocada en la plaza de Cataluña. En 1993 se substituyó por una copia en piedra artificial, como también pasó con el Pastor del flautín de Gargallo


La última obra, es la alegoría de la Navegación de Eusebi Arnau, una matrona que mira al Tibidabo y que se presenta con un timón de vela latina rememorando la tradición de navegación mediterránea. 


Concebida por los ciudadanos como un emplazamiento anárquico y lleno de vida, con teatros, circo, un hotel de lujo y rodeada de cafés-restaurante, a partir de Primo de Rivera y durante la dictadura franquista, la plaza será ocupada por entidades bancarias y grandes almacenes edificados con gran opulencia. Y de regalo, el gobierno de Primo de Rivera nos dejó las palomas y el suelo deslizante de la plaza: cuidadín…


Si contamos, des de la primera noticia que salió en el Diario de Barcelona en 1844 diciendo que se iba a hacer una plaza semicircular hasta que se inauguró en 1929, la agonía de la plaza de Cataluña duró un total de 85 años. 


SOBRE AUTORES Y EDITORES

¡MUCHAS GRACIAS POR PARTICIPAR!

 

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Instrucciones fase 5: 

En esta quinta fase propongo un mapa interactivo donde tenéis que encontrar algunas esculturas de la plaza. 

 

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