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3. Primeras esculturas_Plaza de Cataluña: la historia de una agonía


En 1926 se ponía la primera pieza de la plaza, la fuente que da a Fontanella llamada La font dels Sis Putti: representa a seis infantes decorando un clásico nacimiento de Venus


La estructura arquitectónica que presenta es monumental, muy al gusto dictatorial de la época. El muro de piedra detrás de la Venus destaca por la rememoración de las fortificaciones militares y las guirnaldas con frutas y flores simbolizan, con el agua, la regeneración de la naturaleza. 

La fuente, que genera espuma al caer sus aguas, recuerda al nacimiento de Venus. En la mitología griega, un pasaje bien escabroso es el nacimiento de la diosa de la belleza y el amor: 

Urano, el Cielo, no paraba de copular con Gea, la Tierra; y así surgían las montañas y los ríos… Cansada, Gea tramó venganza con uno de sus hijos, Cronos (o Saturno, el Tiempo). Para vengar a su madre, Cronos cortó los genitales de su padre Urano con una hoz y los arrojó al mar

De la espuma de los genitales cortados y caídos nació Venus, también llamada Afrodita, diosa del amor y la belleza. Al nacer fue arropada por los céfiros y conducida hasta la isla que hoy es Chipre.

Dejando a Venus y volviendo a la plaza, poco después de poner La fuente de los Seis Putti -y aún bajo dictadura de Primo de Rivera desde 1923-, el arquitecto Puig i Cadafalch es apartado del proyecto. 

Se nombra como nuevo director a Francesc de Paula Nebot, que en ese tiempo era teniente alcalde. Nebot siguió el trazado que proponía Puig i Cadafalch exceptuando una columna y un lago con surtidores que tenía que ponerse en medio de la plaza. 
El nuevo director quiso resolver la austeridad de la plaza embelleciéndola con un conjunto escultóricoSe convocó un concurso de escultura limitado donde se presentaron 90 obras, 28 de las cuales aún permanecen en la plaza de Cataluña. 

Algunos ultraconservadores pretendían crear una comisión para determinar la moralidad de las esculturas que se tenían que exponer en la plaza, pero su petición fue desestimada. Aún así, el Ayuntamiento quiso probar y expuso una primera obra para ver como reaccionaban los ciudadanos. Pusieron de prueba la segunda versión de la Tarragona en piedra de Jaume Otero

La obra causó tal revuelo que fue retirada a escondidas y exiliada, por impúdica, a los límites de la ciudad, donde hoy todavía descansa. 

En la imagen de la derecha, la actual Tarragona de Jaume Otero, que es la tercera versión, está hecha en bronce y es igual o más impúdica que las demás. 

También la Deessa de Clarà, Medalla de Honor en la VI Exposición Internacional de Arte de 1911, fue objeto de crítica puritana. Inicialmente fue bautizada como Enigma y, como la belleza y la maldad están siempre en los ojos de aquel que mira, también fue acusada de impúdica y retirada de la vía pública. 

Según Lluís Permanyer en su Biografía de la Plaça de Catalunya, Carles Soldevila decía de los carcas (traduzco del catalán): “No entiendo muy bien a estos señores, pero los compadezco. Ah, como los compadezco!. Unas sensibilidades tan finamente morbosas! Tienen suficiente con que el yeso adopte una cierta turgencia para volverse enfermos y en peligro de pecado“. Pero aprovechando el trajín de la decoración y iluminaria de la plaza con motivo de la Exposición Internacional del 1929, la Deessa volvió a su emplazamiento a escondidas, al amanecer, unas horas antes de la apertura del certamen. Y, finalmente, después de la Exposición, allí se quedó. 

El régimen franquista también encontró a la Deessa impúdica y la taparon, pero tiempo después, la volvieron a destapar. Abandonada al polvo y en las garras del olvido, dicen que el propio escultor, Josep Clarà, enfadado, un día se fue a limpiarla. Un guardia que pasaba por allí lo confundió con un operario y, viendo como el anciano la limpiaba, le dijo que ya era hora de que alguien se decidiera a la limpiarla, de tan bonita como era. La original está en el vestíbulo del Ayuntamiento desde 1982. En la plaza encontramos una copia de Ricard SalaA diferencia de casi todas las esculturas de la plaza de Cataluña, la Deessa de Clarà no fue concebida para el concurso de Nebot: fue un encargo. 

De los tiempos de la Exposición Internacional datan, pues, 28 de las 29 esculturas que decoran la plaza. La única obra que es posterior es el monumento a Francesc Macià de Subirachs. Exceptuando esta obra, pues, entre las 28, contamos: 

  • La Fuente de los Seis Putti
  • La Deessa
  • 6 conjuntos en bronce con pedestal de piedra: 4 simbolizando las provincias catalanas y 2 simbolizando la Sabiduría y el Trabajo. 
  • 12 relieves en bronce diseminados en las hornacinas que decoran la plaza. Entre los relieves, los escudos de las capitales catalanas realizados por Antoni Agramunt Marsal.
  • 8 esculturas en piedra decorando la fuente que se presentan de forma autónoma y mirando al Mediterráneo. Antes, donde está ahora la fuente, estaba la Casa Gibert, la primera en ser edificada en la plaza y posteriormente destruida para poder urbanizar la plaza.

 

SIGUE EN LA FASE 4

SOBRE LA BELLEZA Y EL OLVIDO
————————————————————————————————————Instrucciones fase 3: 

En esta tercera fase propongo un crucigrama iconográfico donde reconocer el contenido expuesto. Podéis pedir pista por letra o pedir incluso la palabra entera…

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