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2. Manos a la obra_Plaza de Cataluña: la historia de una agonía

El 14 de diciembre de 1886, el Ayuntamiento aprueba el primer proyecto que incluirá la plaza y al año siguiente, escoge el proyecto de Pere Falqués para urbanizar-la. La obra era de tal envergadura que no escapó de las sátiras de la revista L’Esquella de la Torratxa, que dijo que era un proyecto tan monumental no cabía en la plaza. 

Se pensó en proyectar un hotel por los alrededores de la plaza para recoger fondos para la urbanización pero al final, se desestimó la idea.

Aunque una orden real del 6 de junio de 1889 aprobaba la creación de la plaza, no fue hasta 1898 que se precisó con exactitud los límites y la disposición. 

Para ordenar el espacio urbano no se construyeron caminos sino que se dejó el espacio durante unos meses a los caminos habituales de los barceloneses, configurando así naturalmente, el trazado de la plaza. 

Se pusieron unas hileras de palmeras enanas que fueron bautizadas como “los apios”: no gustaron a nadie. 

El ingenio de los barceloneses no tenía parangón y también, cuando pusieron las palmeras en el paseo de Colón, lo bautizaron como “el paseo de las escobas”. 
La plaza Cataluña era poco hospitalaria al no disponer de bancos o zonas de sombra. Una mofa que hacía Maragall y que retomará Josep Pla, fue ironizar al respecto de esa aridez.

Decía Joan Maragall que para cruzarla solo hacía falta un servicio de camellos. A falta de camellos, en la plaza se podían encontrar omnibuses, carruajes, tranvías y los primeros automóviles. Al caer la noche, bajo la luz de las farolas, destacaban en la plaza sus cafés, cervecerías y teatros. 

Primero se abrió el Gran Café del Siglo XXI, que era conocido como La Pajarera o La Jaula. 

Se situaba en medio de la plaza y era un local muy popular donde se acogían las tertulias de políticos, científicos y artistas entre los que figuraban Ramón y Cajal, el doctor Robert o Domènech i Montaner. 

Les revistas satíricas de la época cargaban sobre la exasperarte urbanización de la plaza. L’Esquella de la Torratxa, una de las más mordaces, satirizaba La Pajarera en 1895, en ese eterno contexto de caos urbanístico.


Como curiosidad, la lujosa Maison Dorée, que le daba el toque “chic neo-rococó parisino” de moda en la época. 

Inaugurada en 1903 en el que ahora es el número 23 de la plaza, los burgueses y artistócratas, con cierto punto de esnobismo, celebraban allí el “five o’oclock tea” a las 7 de la tarde

En este lujoso café-restaurante se instaló la primera puerta giratoria de la ciudad y los barceloneses se hacían tal lío que se acabó rumoreando que, debajo de la puerta giratoria, había un molinillo gigante de café y que, el dueño del café, aprovechaba el girar de la puerta para moler el café de gratis

En 1915, Puig i Cadafalch hace un estudio de la plaza y resuelve la problemática del desnivel de 5 metros con la solución estilo Trafalgar Square. Aún así, no se le encarga oficialmente el proyecto hasta 1923. 

En 1919, la revista Vell i Nou clamaba (traduzco del catalán): “¡Por el amor de Dios! Arregladnos de una vez la plaza de Catalunya -de cualquier forma, de la forma más barata. No hace falta reflexionar tantos años ni que presupuestéis cantidades fabulosas para ordenar ese trozo de ciudad, vosotros, cortadores de bacalao“. 

Aquí los apios de la plaza y algunas diferencias arquitectónicas sustanciales: en la imagen aún en pie el Gran Hotel Colón, en la esquina del paseo de Gracia -Llobregat/Muntanya- (a la izquierda de la imagen) y, en lugar de los grandes almacenes, había viviendas. 



SIGUE EN LA FASE 3

SOBRE MI PROYECTO DE GAMIFICACIÓN


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Instrucciones fase 2: 

En esta segunda fase propongo un juego de relacionar. Veréis que hay un enunciado con el que tenéis que relacionar los conceptos seleccionables. Facilito, facilito…

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